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“Imitar es suicidarse”, así de sencillo y claro lo dijo Ralph Waldo Emerson. En realidad, deberíamos tener miedo a ser iguales, no a ser diferentes. La diferencia nos hace únicos, irrepetibles y valiosos mientras que la normalización de los pensamientos, deseos y comportamientos implica que en algún punto del camino hemos perdido nuestra libertad para decidir y pensar por nuestra cuenta. Implica que en algún momento tiramos la toalla, dejamos de perseguir nuestros sueños y alzamos bandera blanca entregando en prenda nuestra autenticidad.

Por desgracia, ser diferente no siempre se percibe como algo positivo o valioso porque en muchos casos implica quedarse excluido del grupo. Los mecanismos de presión grupal suelen ser demoledores si no tenemos una autoestima a prueba de balas y una autoconfianza bien cimentada. Si no es así, el deseo de pertenecer al grupo y de que los demás nos acepten, puede ganarle la batalla a la necesidad de brillar con luz propia.

Muchos de los grandes escritores, psicólogos, filósofos e inventores tuvieron que enfrentarse en algún momento de sus vidas a esa dicotomía. Y salieron ganadores celebrando el valor de la diferencia porque eran conscientes de que, si no seguimos esa estela que nos hace peculiares, estaremos condenados a la frustración y la mediocridad.

Frases sobre ser diferentes de personas que se atrevieron a serlo

1. “Cada vez que te encuentres del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar” – Marc Twain

Se dice que cuando dos mentes piensan lo mismo, una de ellas no está pensando. De ese peligro nos alertaba Marc Twain a finales del siglo XIX, pero lo cierto es que su frase sobre ser diferente sigue siendo rabiosamente actual. Si estamos de acuerdo con las corrientes de opinión socialmente aceptadas, será mejor que nos detengamos un segundo a reflexionar, porque es probable que no estemos pensando por nuestra cuenta sino que nos estemos dejando manipular.

2. “La persona que sigue a la multitud normalmente no irá más allá de la multitud. La persona que camina sola, probablemente llegará hasta lugares donde nadie ha estado antes” – Albert Einstein

Si seguimos la estela de pensamiento que han marcado los demás, sabremos exactamente hacia dónde dirigir nuestros pasos. Es la vía más segura, con menos sobresaltos, pero no es el camino que nos permitirá brillar, descubrir y aprender y conocer.

3. “En nuestra sociedad lo opuesto al coraje no es la cobardía sino la conformidad” – Rollo May

Este psicólogo existencialista nos advertía de los riesgos de la conformidad, entendida como el grado hasta el cual estamos dispuestos a cambiar nuestro comportamiento, opiniones y actitudes para poder encajar dentro de un grupo.

4. “La recompense por la conformidad es gustarle a todo el mundo excepto a ti” – Rita Mae Brown

Esta escritora estadounidense y activista feminista sabía muy bien de lo que hablaba. Con esta frase sobre ser diferente nos revela el mayor peligro de intentar gustarle a todos: terminar desarrollando un “yo” del que incluso podríamos avergonzarnos. Caernos bien, es mejor que caerle bien a todos.

5. “Sé quién eres y di lo que sientes, porque aquellos que se molestan no importan y los que importan no se molestarán” – Fritz Perls

Este psicólogo humanista ha sido uno de los que ha defendido con mayor ímpetu la necesidad de conocernos y ser auténticos. Por eso, con esta frase sobre ser diferente nos anima a expresar nuestras opiniones y sentimientos, de manera que podamos sentirnos libres en cada momento de nuestra vida. A algunos no les gustará, pero debemos recordar que no podemos caer bien a todos.

6. “La libertad no significa nada, a menos que signifique la libertad de ser diferente” – Marty Rubin

Existen dos tipos de libertades: la libertad que nos concede la sociedad para movernos dentro de ciertas normas y la extraordinaria libertad de expresar lo que somos y llevamos dentro. La mayoría de las personas pasa toda su vida moviéndose dentro de los limites de la libertad social, sin jamás descubrir la enorme libertad que implica ser diferente.

7. “El mayor logro en la vida es ser uno mismo, en un mundo que está constantemente tratando de hacerte alguien diferente” – Ralph Waldo Emerson

Este filósofo trascendentalista comprendía lo difícil que es ir contra corriente, pero también consideraba que era el mayor logro que podemos alcanzar en nuestra vida, sobre todo teniendo en cuenta que todas las fuerzas a nuestro alrededor empujan en la dirección contraria.

8. “Mientras más alto volamos, más pequeños parecen los que no pueden volar” – Friedrich Nietzsche

Cuando se emprende el vuelo, sobre todo la primera vez, suele dar miedo. Sin embargo, a medida que se gana en altura y confianza, también nos damos cuenta del universo limitado de las personas que no pueden o no quieren volar.

9. “La mayoría de las personas son una copia de otras. Sus pensamientos son las opiniones de alguien más y sus vidas una mímica” – Oscar Wilde

El escritor irlandés no se andaba con medias tintas a la hora de criticar el conformismo. Sin embargo, lo cierto es que ese juego social que nos anima a mimetizarnos con los demás es tan sutil que puede robarnos nuestra unicidad prácticamente sin darnos cuenta. De su pluma también salió el antídoto: “Sé tú mismo, el resto de los papeles ya están cogidos”.

10. “No dejes que las percepciones limitadas de las otras personas te definan” – Virginia Satir

Esta terapeuta familiar conocía perfectamente el enorme influjo que ejercen los grupos sobre nuestra personalidad, sobre todo los más cercanos, por eso su frase sobre ser diferente nos alerta de la necesidad de distanciarnos psicológicamente lo suficiente de esas personas como para no permitir que sus creencias, estereotipos y expectativas terminen limitándonos.

11. “Nunca sacrifiques las convicciones personales por las opiniones o deseos de los otros” – Ayn Rand

Esta filósofa creía que tenemos una misión en la vida, que consiste en alcanzar nuestro máximo potencial y la felicidad. Para lograrlo, pensaba que debemos emprender un camino de crecimiento personal guiándonos por nuestro deseo de mejorar, pero a la vez asumiendo la plena responsabilidad por nuestras decisiones y acciones.

12. “Si siempre intentas ser normal, jamás podrás descubrir cuán maravilloso podrías ser” – Maya Angelou

Escritora y activista por los derechos civiles estadounidense, Maya Angelou no daba lecciones de moral, actuaba. Por eso, su frase sobre ser diferentes adquiere un mayor significado, siendo profundamente inspiradora. No debemos olvidar que todos somos únicos y tenemos dones preciosos, que podemos malgastar cuando intentamos adaptarnos a la sociedad y limitarnos a cumplir las expectativas que los demás tienen de nosotros.

13. “Eres lo que haces, no lo que dices que vas a hacer” – Carl Gustav Jung

Este psicoanalista nos alerta de un peligro en el que podemos caer en cualquier momento: la tendencia a pensar que somos aquello que pensamos. Sin embargo, si esos valores e ideas no se llevan a la práctica, son como carta mojada. Por tanto, no basta con ser diferentes, es necesario que esa autenticidad tenga una salida.

14. “Quien es auténtico, asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es” – Jean Paul Sartre

Este filósofo pone el dedo en la llaga, diferenciando el simple narcicismo de la autenticidad. La persona auténtica no solo es libre, también es lo suficientemente madura como para asumir la responsabilidad por sus actos.

15. “Si no estás dispuesto a equivocarte, nunca llegarás a nada original” – Ken Robinson

Esta frase sobre ser diferente pone el énfasis en un aspecto a menudo olvidado pero importantísimo: la capacidad para lidiar con los errores y aprender de ellos. Quienes se quedan a buen recaudo en su zona de confort, sin arriesgar nada, no cometerán errores pero tampoco podrán descubrir todo lo que podrían ser capaces de hacer. Por eso, prepararse para ser auténticos es prepararse para lidiar con los errores.

Fuente: rinconpsicologia.com

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10 mensajes de crecimiento personal de grandes filósofos<span class= No ratings yet. "/>

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Hay un viaje, quizá el más apasionante de todos, que debes emprender en algún momento de la vida. Un viaje hacia tu interior, para deshacerte de todas las convicciones erróneas, las creencias que te lastran y las formas de hacer que te limitan.

La filósofa Ayn Rand estaba convencida de que tenemos la obligación para con nosotros mismos de “lograr la más completa percepción de la realidad a nuestro alcance, y una constante y activa expansión de la percepción personal; es decir, del conocimiento personal”. También creía que “nunca se deben sacrificar las convicciones personales por las opiniones o deseos de los otros”.

Por supuesto, ese camino de crecimiento personal es único. Nadie puede recorrerlo en tu lugar y tampoco existen unos pasos preestablecidos que garanticen el “éxito”. Sin embargo, todos los grandes filósofos de la historia lo han emprendido, dejando tras sí una estela de mensajes de crecimiento personal que pueden servirte de pistas para cavar cada vez más profundo, en la búsqueda de tu verdadero “yo”.

1. “El secreto del cambio radica en centrar toda tu energía, no en luchar contra lo pasado, sino en construir todo lo nuevo” – Sócrates

Sócrates, considerado como uno de los mayores filósofos de la historia, promovió el conocimiento de uno mismo. Su inmenso legado se construye precisamente sobre la duda, afirmaba que aprender no implica acumular conocimientos sino ponerlos en tela de juicio, reflexionar sobre ellos y cambiarlos, si es necesario.

Su método de enseñanza era muy peculiar ya que no transmitía verdades absolutas sino que, a través de la mayéutica, animaba a sus estudiantes a descubrir sus propias verdades. Por eso, su mensaje de crecimiento personal es tan poderoso y se convierte en una exhortación a abrazar el cambio, dejando ir el pasado para centrarse en el futuro.

2. “No hay camino hacia la felicidad: la felicidad es el camino” – Gautama Buda

Si hay un mensaje de crecimiento personal que puede convertirse en un mantra, es este. Esas sencillas palabras encierran un poderoso significado, como suele ocurrir en la filosofía budista. Buda consideraba que la felicidad no es un destino, no es un punto al que llegas en determinado momento de la vida ni algo que alcanzas a través de las posesiones o el estatus social, más bien es una actitud ante la vida y, por ende, siempre es una elección personal.

Eso significa que no necesitas postergar la felicidad a determinadas metas porque puedes ser feliz mientras te esfuerzas por alcanzar esos objetivos.

3. “Vivir es sufrir, sobrevivir es encontrar algún significado en ese sufrimiento” – Friedrich Nietzsche

El nihilismo de Nietzsche se deja entrever en esta cita, que se convierte a su vez en un mensaje de crecimiento personal. Este filósofo sostenía que estamos sumidos en una profunda frustración que nace de la pérdida del sentido, de la incapacidad para encontrar un significado a la vida y las cosas que nos ocurren.

Pensaba que no podemos evitar el dolor y el sufrimiento ya que son la otra cara de la alegría y la felicidad, pero para sobrevivir psicológicamente necesitamos encontrarle un sentido a lo que nos ha ocurrido, aprender la lección e integrar esas experiencias en nuestra historia vital.
Si no lo hacemos, nos quedaremos estancados en el pasado, reviviendo constantemente el trauma, que nos impedirá avanzar.

4. “Hay más cosas que pueden asustarnos que aplastarnos; sufrimos más a menudo en la imaginación que en la realidad” – Séneca

Séneca, el gran filósofo estoico, examinó hace siglos la tendencia humana a centrarnos en los aspectos negativos de las situaciones y preocuparnos excesivamente por el futuro. Su antídoto para la ansiedad era muy sencillo:
“La verdadera felicidad es disfrutar del presente sin dependencia ansiosa del futuro, no divertirnos con esperanzas o miedos, sino descansar tranquilos, como el que no desea nada. Las mayores bendiciones de la humanidad están dentro de nosotros y se encuentran a nuestro alcance. Un hombre sabio está contento con su suerte, sea cual sea, sin desear lo que no tiene”.

5. “La angustia es el vértigo de la libertad” – Soren Kierkegaard

Este filósofo danés, padre del existencialismo, resaltaba la importancia del “yo” y la instrospección como una vía para encontrar la verdad. De hecho, llegó a afirmar que “subjetividad es verdad y verdad es subjetividad”, con lo cual quería decir que debemos mirar más en nuestro interior y dejar de guiarnos por que lo que dicen, piensan o hacen los demás. Este mensaje de crecimiento personal hace referencia precisamente a ese momento en el que nos liberamos de las ataduras sociales y la angustia que podemos experimentar. Sé consciente de ello y no permitas que el miedo a volar te corte las alas.

6. “La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos” – Platón

El mito de la caverna de Platón es quizá la mejor manera para comprender su postura filosófica. Platón ensalzaba las ideas sobre las posesiones materiales, por lo que no es extraño que nos advierta de que la verdadera riqueza no proviene del aumento de nuestro poder adquisitivo sino de la reducción de nuestros deseos.
En una sociedad que nos impulsa al consumismo desenfrenado, debemos tener muy presente ese mensaje de crecimiento personal ya que es la vía más directa hacia la libertad, que nos permite liberarnos de las comparaciones, la envidia y las angustias innecesarias por alcanzar cada vez más.

7. “Si no estamos en paz con nosotros mismos, no podemos guiar a otros en la búsqueda de la paz” – Confucio

Este pensador chino que predicaba la tolerancia y el amor, nos advierte que no podemos buscar fuera lo que primero no hayamos cultivado en nuestro interior. No podemos amar plenamente, de forma madura y auténtica, si primero no nos amamos. No podemos aceptar incondicionalmente a los demás, si primero no nos aceptamos. Y tampoco podemos transmitir serenidad, si primero no hemos cultivado la paz interior. Todas nuestras acciones, y no acciones, son un reflejo de lo que se cuece en nuestro interior, por lo que no podemos ser la luz del mundo y la oscuridad de la casa.

8. “No ser amados es una simple desventura, la verdadera desgracia es no amar” – Albert Camus

Este filósofo francés, Premio Nobel de Literatura por demás, siempre abordó la condición humana de aislamiento y soledad en una sociedad que, según él, era demasiado individualista y represora.
Como resultado, pensaba que terminamos embarcados en una búsqueda frenética de la seguridad a través de las relaciones. Sin embargo, uno de los antídotos, además de “volvernos tan absolutamente libres que nuestra mera existencia sea un acto de rebelión”, consistía en aprender a amar. No se trata del amor posesivo o dependiente, que son los más comunes, sino de un amor que deja libre al otro, porque es capaz de autosatisfacerse.

De hecho, suyo también es este precioso consejo: “No camines delante de mí, puede que no te siga. No camines detrás de mí, puede que no te guíe. Camina junto a mí y sé mi amigo”. Una vez que lo comprendemos, se trata de un cambio de perspectiva radical que pone patas arriba muchas de las concepciones que siempre hemos dado por ciertas.

9. “Ningún viento es favorable para quien no sabe adónde se dirige” – Arthur Schopenhauer

Schopenhauer sostenía que podemos llegar a conocernos si emprendemos un camino de introspección, una idea sobre la cual giró gran parte de su obra, que muchos consideran un punto de enlace entre la filosofía oriental y occidental. Por eso, no es extraño que uno de sus mensajes de crecimiento personal versara precisamente sobre la necesidad de excarbar en nuestro interior para luego poder inflar las velas. Nos alertaba de que si no tenemos objetivos propios y bien definidos, no podremos aprovechar las oportunidades cuando estas toquen a nuestra puerta.

10. “Lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros” – Jean-Paul Sartre

Este filósofo francés que coqueteó tanto con el existencialismo como con el marxismo humanista para terminar dándole forma a su psicoanálisis existencial. Estaba firmemente convencido de que cada persona se hace a sí misma.
También pensaba que somos plenamente responsables de nuestra vida, sin excusas ni pretextos.
Por eso, uno de sus mensajes de crecimiento personal más poderosos se refiere precisamente a la importancia de no caer en el victimismo crónico y las lamentaciones inútiles. Debemos ser conscientes de que no siempre podemos controlar lo que nos sucede, pero podemos controlar cómo reaccionamos. A la larga, eso es lo que realmente cuenta. Son nuestras actitudes, decisiones y acciones las que dan forma a nuestra personalidad.

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¿Quieres aumentar tu autoconfianza? Sigue estas 6 acciones diarias<span class= No ratings yet. "/>

¿Quieres aumentar tu autoconfianza? Sigue estas 6 acciones diarias No ratings yet.

Incluso los líderes más grandes carecen de confianza en sí mismos en momentos determinados.

La confianza en uno mismo no es una cualidad estática; más bien, es un estado mental que requiere un esfuerzo considerable para mantenerse cuando las cosas se ponen difíciles. Debe ser aprendida, practicada y dominada al igual que cualquier otra habilidad. Pero, una vez que es dominada, ofrece un cambio sumamente positivo.

Aquí, seis maneras eficaces de fortalecer tu autoconfianza.

1. Métete en el papel
En un segundo, tu lenguaje corporal puede demostrar confianza en ti mismo, o bien, gritar que eres inseguro. Preséntate de una manera que refleje que estás listo para tomar el control de cualquier situación. Si demuestras seguridad y te crees el papel que aspiras conseguir, no sólo te sentirás en control: la gente también tendrá mucho más confianza en ti.

Mantén la cabeza en alto, siéntate derecho, echa suavemente tus hombros hacia atrás para alinear tu columna y mira directamente a la otra persona al interactuar. Da un apretón de manos firme y mantén contacto visual cuando alguien te hable.

2. Vístete para la ocasión
Cuando te ves mejor, te sientes mejor. Si eliges ropa y accesorios que te queden bien, se adaptan a tu industria y estilo de vida y te hacen sentir bien, tu autoestima se eleva de manera automática. Preséntate actuando el rol que pretendes jugar, o en otras palabras, vístete para el éxito. No temas que tu personalidad resalte con los accesorios que elijas. Una pieza de joyería o un lazo colorido podrían iniciar una buena conversación.

3. Habla con firmeza
La próxima vez que escuches a tu orador favorito, analiza la forma en que pronuncia un discurso. Un gran orador habla con confianza, en un tono rítmico y constante. En lugar de usar muletillas como “eh” y “mmm” que interrumpen el flujo, usa pausas para enfatizar ideas.

Adopta un modo de hablar asertivo, más no agresivo, que sea un indicador de tu seguridad. Sentirás cómo tu autoestima comienza a subir. Para ser tomado en serio, evita hablar en un tono agudo o nervioso, o incorporar risitas nerviosas en tu discurso. La gente te escuchará con mayor atención cuando vea al líder que irradia de dentro de ti.

4. Piensa y actúa de manera optimista
Es la ley del karma: la energía positiva conduce a resultados positivos. Busca siempre el lado bueno de las cosas, evita los comentarios negativos (más si desean salir de ti), pues lo único que hacen es hacerte sentir menos seguro y alejar a los demás. Sonríe, ríe y rodéate de gente feliz y positiva. Te sentirás mejor y las personas con las que trabajas disfrutarán estar contigo.

Mantén un diario de gratitud para recordar los momentos gratos de tu día, así como tus logros. Desarrollarás más paz y confianza cuando te mantengas en un estado de ánimo agradecido.

5. Adopta medidas
Tener confianza en ti mismo va más allá de cómo te vistes y presentas: debes actuar como tal. Acércate a un completo extraño en un evento de networking, o acepta un proyecto que rechazarías normalmente. Practica mostrarte seguro y pronto te sentirás como en tu propia piel.

La falta de acción engendra dudas y miedo, mientras que la acción genera confianza y valor. A manera de ejercicio, anota tus fortalezas y debilidades. La mayoría de las personas te dirá que trabajes en tus debilidades, pero, en lugar de eso, usa lo que tienes y saca provecho de tus puntos fuertes. Una vez que pongas más energía en tus rasgos positivos, tu confianza comenzará a brillar por sí misma.

6. Mantente preparado
Recuerda este lema: la planificación evita los malos resultados. Cuanto más preparado estés, más seguro te sentirás de tu experiencia y nivel de competitividad. Estar preparado te ayudará a evitar resbalarte por los baches inesperados de la vida.

Aprende todo lo que puedas sobre tu industria, tu tema de conversación, tus metas y lo que te impulsa al éxito. Antes de empezar una tarea, imagina cómo quieres sentirte una vez que la termines. No trates de lograr demasiado a la vez, divide las tareas complejas en fragmentos más pequeños y manejables.

Como dijera alguna vez el general estadounidense Creighton Abrams Williams Jr.: “Si vas a comerte un elefante, toma un bocado a la vez”. Si tienes paciencia y perseverancia, un tú mucho más confiado se encontrará tan sólo a unos pasos de distancia.

Fuente: entrepreneur.com

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Quien tiene luz propia incomoda al que vive en la oscuridad No ratings yet.

“Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.

A la vuelta contó. Dijo que había contemplado desde arriba, la vida humana.

Y dijo que somos un mar de fueguitos.

– El mundo es eso – reveló – un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende”.

Este precioso relato del escritor Eduardo Galeano que aparece en su obra “El libro de los abrazos” muestra las diferencias que existen entre las personas. Hay personas seguras de sí, que han construido una buena autoestima y que rebosan energía, a cuyo lado es un placer estar.

Hay otras personas que nunca se han preocupado por crecer y que terminan consumiéndose en el rencor, la envidia, el odio y los resentimientos. A esas personas les suele molestar mucho quienes brillan con luz propia e incluso pueden hacer todo lo posible por apagar esa luz.

¿Qué significa tener luz propia?

Durante algunos periodos de la vida, dejamos que otras personas nos alumbren con su luz. Esas personas nos dan una mano cuando más lo necesitamos, nos brindan herramientas para enfrentar las dificultades y nos ayudan a solucionar los problemas. A su lado aprendemos y nos recomponemos.

Sin embargo, es un error vivir continuamente bajo la luz de los demás. Cada quien debe aprender a cultivar sus luces, que significa alimentar sus sueños e ilusiones, potenciar sus capacidades y cultivar su verdadero “yo”. Si no alimentas tu propia luz terminarás desilusionado de la vida, acumulando desencantos e insatisfacciones que te convertirán en una persona amargada.

Para brillar con luz propia es fundamental que:

– Seas una persona auténtica y congruente. Todos tenemos una luz diferente que nos hace únicos y especiales, pero si no nos aseguramos de alimentarla terminará apagándose. La mejor manera para brillar con luz propia consiste en ser tú mismo, esforzándote cada día por ser la mejor versión de ti.

– No escondas tus oscuridades. Las oscuridades, entiéndase los “defectos”, errores o fracasos, no son motivo para avergonzarse y no hay necesidad de esconderlos. Las oscuridades que se sacan a la luz terminan convirtiéndose en luces, las que escondes pueden terminar apagando tu luz. No tiene mérito enorgullecerse de los logros, en vez de eso, siéntete orgulloso de cómo has superado los obstáculos y has logrado levantarte después de una caída.

¿Cómo protegerte de las personas que apagan las luces?

Hay personas que no soportan que los demás brillen, es como si esa luz les encandilara. Por eso pueden intentar hacerte creer que no eres merecedor de ciertas cosas, que tu esfuerzo no ha sido para tanto o que podías haberlo hecho mucho mejor.

También pueden lanzarte críticas muy dolorosas o incluso atacarte donde más te duele recurriendo a la manipulación emocional. El problema es que estas personas arrastran una gran frustración, lo cual hace que proyecten sobre los demás sus propias oscuridades y responsabilicen a los otros por lo que ellos mismos no han sido capaces de lograr.

Si no construyes un escudo que te proteja de sus palabras y actitudes, es probable que esos ataques terminen apagando tu luz, lo cual significa que adoptarás su manera negativa y derrotista de ver la vida y que también querrás apagar la luz de quienes te rodean.

Los tres pilares de ese escudo son:

1. Aprende a ignorar. Quizá algunas de las personas a quienes les molesta tu luz son amigos cercanos o compañeros de trabajo. En vez de enfadarte con ellos, asume que son personas diferentes a ti, con distintas experiencias de vida, que quizá ni siquiera son plenamente conscientes del daño que pueden hacer sus comentarios y actitudes. Por tanto, aprende a ignorar todo aquello que no te permita crecer. Recuerda que solo te puede hacer daño aquello a lo que le has conferido valor.

2. Cultiva el sentido del humor. No hay arma más poderosa contra los problemas, las críticas malsanas y los intentos de desvalorización que el sentido del humor. No te tomes las cosas como algo personal, aprende a reírte de lo que supuestamente debería incomodarte, enfadarte o denigrarte. El sentido del humor es la herramienta de las personas inteligentes para protegerse y no permitir que los demás dañen su autoestima.

3. Sigue siendo tú. No cambies tu manera de ser para satisfacer a los demás porque ese es el camino más directo hacia la insatisfacción y la infelicidad. Puedes modular tus comportamientos pero sin renunciar a tu esencia. Considera que las herramientas más eficaces para contrarrestar la negatividad son la felicidad y el hecho de sentirte bien contigo mismo.

Y siempre que puedas, proyecta un poco de tu luz sobre los demás. No serás más pobre sino mucho más rico porque la luz interior, mientras más se reparte, más crece. Y recuerda siempre que quien brilla con luz propia no necesita apagar la luz de los demás.

Fuente: rinconpsicologia

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¿Hablas solo? Existen 3 buenas razones para seguir haciéndolo<span class= No ratings yet. "/>

¿Hablas solo? Existen 3 buenas razones para seguir haciéndolo No ratings yet.

Es probable que alguna vez te hayas sorprendido hablando solo. Quizá te estabas haciendo una pregunta, buscando una solución para un problema que te preocupaba o simplemente estabas “anotando” una nota mental para no olvidar una tarea pendiente. Y si te has sorprendido hablando solo en más de una ocasión, quizá hasta te has preguntado si te estás volviendo loco.

Desgraciadamente, en el imaginario popular aún subsiste la idea de que hablar solo es un signo de locura inminente, pero lo cierto es que no es así. Albert Einstein, por ejemplo, solía hablar solo. Se dice que repetía sus frases en voz baja.

De hecho, esa conversación con nosotros mismos no solo nos ayuda a combatir la soledad sino que también nos hace más inteligentes ya que nos permite clarificar nuestros pensamientos, nos ayuda a darle un sentido a nuestras ideas y nos permite reafirmar nuestras decisiones. Solo hay una pequeña advertencia: ese monólogo debe ser respetuoso contigo mismo.

1. Hablar solo hace que el cerebro trabaje de forma más eficiente

Psicólogos de la Universidad de Wisconsin-Madison les mostraron a un grupo de voluntarios 20 imágenes de diferentes objetos y luego les pidieron que buscaran uno de ellos. La mitad de las personas debía hacer esta tarea en silencio, la otra mitad debía repetir el nombre del objeto que estaban buscando.

Curiosamente, quienes hablaron en voz alta durante la prueba encontraron los objetos más rápido, apenas en 0,1 segundos, mientras que los demás tardaron de 1,2 a 2 segundos, una diferencia significativa.

Estos investigadores están convencidos de que el lenguaje no es simplemente un medio de comunicación, cuando lo dirigimos hacia nosotros mismos no solo nos ayuda a pensar con mayor claridad sino que también amplifica nuestra percepción y potencia la memoria.

2. Hablar solo te ayuda a enfrentar los desafíos

Hablar en voz alta no solo nos ayuda a organizar las ideas sino que también nos permite motivarnos. Psicólogos de la Universidad de Illinois les pidieron a un grupo de personas que intentaran motivarse mientras resolvían unos anagramas, algunas debían motivarse en su mente y otras en voz alta.

Estos investigadores comprobaron que hablar en voz alta era más motivador, también descubrieron que era aún mejor si se usaba en el discurso la segunda persona. Los participantes que se motivaron en voz alta usando el “tú” en vez del “yo” resolvieron más anagramas y reportaron sentirse más satisfechos con su desempeño. En práctica, estas personas no se decían “voy a hacerlo bien” sino “vas a hacerlo bien”.

Según estos psicólogos, usar la segunda persona activa los recuerdos vinculados con el apoyo que hemos recibido en otras situaciones en las que nos sentíamos desmotivados. De esta forma logramos sentirnos mejor y adquirimos una mayor seguridad y confianza.

3. Hablar contigo mismo en segunda persona alivia el estrés

Por supuesto, hablar por hablar no siempre es beneficioso, es importante hacerlo de la manera “correcta”. En este sentido, psicólogos de la Universidad de Michigan descubrieron que hablarnos en segunda persona también nos ayuda a aliviar el estrés.

Estos investigadores generaron una dosis de estrés y ansiedad en los participantes diciéndoles que tenían que preparar un discurso, que darían frente a unos especialistas que valorarían cuán calificados estaban para el trabajo de sus sueños. Les dieron cinco minutos para que se prepararan y les explicaron que no podrían usar sus notas.

Sin embargo, la mitad de los participantes debía hablar consigo en primera persona mientras se preparaba para el discurso, preguntándose cosas como “¿por qué estoy tan nervioso?”. La otra mitad podía hablar consigo pero usando la segunda persona, haciéndose preguntas como “¿por qué estás tan nervioso?”.

Luego cada participante debía indicar cuán nervioso se sentía después del discurso y cómo creía que lo había hecho. Los resultados no dejaron lugar a dudas: las personas que se habían hablado en segunda persona reportaron sentirse menos nerviosas y con menos vergüenza, además de sufrir menos pensamientos rumiativos. Por si fuera poco, los especialistas confirmaron que sus discursos eran mejores y más persuasivos.

El secreto radica en que cuando pensamos en nosotros como si fuéramos otra persona, asumimos una distancia psicológica del problema, lo cual nos ayuda a controlar nuestras emociones, abrir la mente y valorar otras perspectivas desde una postura más objetiva.

Por tanto, ahora ya lo sabes, hablar contigo mismo puede ser beneficioso 🙂

Fuentes:
Kross, E. et. Al. (2014) Self-talk as a regulatory mechanism: How you do it matters. Journal of Personality and Social Psychology; 106(2): 304-324.
Dolcos & Albarracín (2014) The inner speech of behavioral regulation: Intentions and task performance strengthen when you talk to yourself as a You. European Journal of Social Psychology; 44(6): 636-642.
Lupyan, G. & Swingley, D. (2011) Self-directed speech affects visual search performance. The Quarterly Journal of Experimental Psychology; 65(6): 1068-1085.
Fuente: Rincón de la Psicología

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Para recibir, primero debes aprender a soltar<span class= No ratings yet. "/>

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Cuenta una antigua leyenda que un famoso científico acudió a la casa de un maestro zen. Al llegar, se presentó enumerando todos los títulos que había alcanzado y lo que había aprendido a lo largo de sus años de estudio.

Después le pidió al maestro que le enseñara los secretos de su filosofía. Por toda respuesta, el maestro se limitó a invitarlo a sentarse y le ofreció una taza de té.

Aparentemente distraído, sin dar muestras de preocupación, el maestro virtió té en la taza del científico, y siguió echando té aunque la taza ya estaba llena.

Perplejo por aquel desliz, el científico le advirtió al maestro que la taza ya estaba llena y que el té se estaba escurriendo por la mesa.

El maestro le respondió con tranquilidad:

  • Exactamente. Usted ya viene con la taza llena, ¿cómo podría aprender algo?

Ante la expresión incrédula del científico, el maestro enfatizó:

  • A menos que vacíe su taza, no podrá aprender nada.

Al igual que el científico, a menudo nos aferramos a algunas creencias, hábitos, personas o formas de pensar que nos impiden crecer. Sin embargo, si queremos aprovechar nuevas oportunidades, si queremos recibir los dones que el mundo aún tiene que ofrecernos, primero debemos aprender a soltar. No podemos asir las cosas nuevas si tenemos las manos llenas.

Dejar ir es parte de la vida

La vida es un cambio continuo, seguir adelante implica que debemos dejar algunas cosas atrás, si no lo hacemos y las acarreamos, solo terminarán siendo un peso inútil que nos impedirá continuar hasta la meta que nos hemos trazado.

Por ejemplo, las personas que se mudan a un nuevo país pero siguen añorando el suyo, repitiendo sus formas de hacer sin aceptar las nuevas costumbres, terminarán siendo infelices. De la misma forma, quien inicia una relación de pareja sin haber olvidado a su ex, terminará condenando esa nueva relación al fracaso.

Por supuesto, todas las cosas del pasado no son negativas, algunos recuerdos pueden darnos fuerza en los momentos difíciles y vale la pena conservarlos, pero hay otros lazos emocionales que debemos deshacer, para prepararnos para una nueva etapa. De hecho, en muchos casos soltar no significa renunciar ni olvidar sino simplemente sentirse agradecido por lo vivido y pasar página de manera consciente, eligiendo quedarse con lo bueno y dejando atrás las emociones que no nos aportan nada sino que nos mantienen atascados y hasta nos hacen sentir mal.

Lo más interesante es que en la mayoría de los casos no es necesario quemar los puentes detrás de nosotros porque dejar ir no siempre significa cortar definitivamente con una persona o con nuestro pasado, sino hacer las paces con nosotros mismos. Implica reformular nuestras ideas y, sobre todo, nuestras emociones, soltando la añoranza, el miedo, el rencor o el apego excesivo.

En otros casos, soltar adquiere una connotación material. De hecho, sin darnos cuenta nos apegamos a muchas cosas que nos brindan una falsa sensación de seguridad. Por eso, un buen ejercicio para aprender a soltar implica deshacerse de todas esas cosas que realmente no necesitamos y que solo ocupan un lugar en nuestro hogar para hacer que no nos sintamos solos.

La magia de vaciar la taza de vez en cuando

Nuestra sociedad nos impulsa a consumir, y eso significa acaparar cosas e incluso relaciones. Sin embargo, de vez en cuando es necesario vaciar nuestra taza. Cuando lo hacemos de manera consciente ocurre un auténtico milagro porque al romper esos lazos que nos ataban podemos aprovechar realmente las nuevas oportunidades que se nos presentan. Cuando decidimos dejar atrás las cosas que nos limitan, nos estamos dando la oportunidad de ampliar nuestro “yo” hasta universos insospechados.

Piensa que si te mantienes atado a una relación de pareja dañina, no podrás conocer a una persona que realmente te complemente y te haga crecer. Si te mantienes atado a tus costumbres, no podrás descubrir nuevas formas de hacer las cosas. Si te aferras a los estereotipos, no podrás disfrutar de las maravillas que aporta la diversidad. Si te aferras al odio y el rencor, no podrás amar plenamente.

No olvides que la vida está en constante cambio y solo cuando tienes las manos vacías, podrás aferrar las nuevas oportunidades que se te presentan.

Algunas de las cosas que debemos aprender a dejar ir son:

  • La necesidad de controlarlo todo, fundamentalmente a las personas que nos rodean. Sé y deja ser.
  • La necesidad de tener siempre la razón, porque de esta manera no aprenderemos nada nuevo sino que nos aferraremos a nuestra forma de comprender el mundo.
  • La necesidad de aferrarse al pasado, porque de esta manera no podremos caminar con paso ligero hacia el futuro.
  • Los sentimientos dañinos, como el odio, la ira y el rencor, porque nos impedirán amar y disfrutar plenamente del presente.

Recuerda que la felicidad siempre es una decisión personal y que la vida está llena de oportunidades increíbles, pero debemos estar preparados para aprovecharlas.
Fuente: Rincón de la Psicología

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La regla del 40%: ¿Cómo seguir adelante cuando piensas que no puedes más? No ratings yet.

Hay determinados momentos en la vida en los cuales parece imposible seguir adelante. En esos momentos es como si nuestras reservas de energía y esperanzas se hubiesen agotado, entonces el más mínimo paso nos parece una tarea titánica. Sin embargo, antes de tirar la toalla definitivamente, puedes hacer un último esfuerzo poniendo en práctica la regla del 40%.

El muro de los 30 kilómetros nos enseña el valor de la resistencia psicológica

Quienes hayan corrido alguna vez una maratón, deben conocer “el muro de los 30 kilómetros”. De hecho, la mayoría de los corredores se detienen en este punto en su primer maratón y son incapaces de ir más allá.

Lo curioso es que todo iba bien durante la carrera, pero de repente al corredor le sobreviene un enorme cansancio. En este punto las piernas no responden, sienten que su cuerpo pesa unos kilos más y la mente les dice basta.

Este fenómeno está provocado porque nuestro cuerpo tiene una reserva calórica de glucógeno que se termina aproximadamente a los 30 kilómetros de la carrera. Entonces entra en juego el entrenamiento psicológico, el poder de la mente.

De hecho, el muro de los 30 kilómetros no es un fenómeno meramente físico. También se ha apreciado que cuando el corredor comienza a notar la fatiga muscular y piensa que no podrá terminar la carrera, experimenta una enorme frustración, la cual disminuye los niveles de dopamina. Entonces sí resulta imposible terminar.

Sin embargo, cuando el corredor logra sobrepasar esa barrera, tiene grandes probabilidades de terminar la maratón. En la vida cotidiana también llegamos a ciertos puntos en los cuales nos parece que tenemos ante nosotros una barrera infranqueable, nos parece que nos han abandonado las fuerzas y que no podremos seguir adelante. Sin embargo, se trata tan solo de una barrera psicológica.

La regla del 40%

Newt Gingrich, un político estadounidense, dijo que “la perseverancia es el trabajo duro que haces después del trabajo duro que ya has hecho”. Se trata de una frase genial porque captura la verdadera esencia de la perseverancia y la determinación.

En este sentido, resulta interesante la regla del 40% que siguen los NAVY Seal, quienes son famosos por su exigente entrenamiento físico que a menudo los lleva al límite de sus fuerzas. Según estos, las personas somos capaces de soportar mucho más de lo que pensamos y llegar más lejos de lo que nos proponemos. Según estos soldados, cuando nuestra mente nos dice “basta”, en realidad solo hemos logrado un 40% de lo que somos capaces. Por tanto, cuando estamos a punto de tirar la toalla, aún podemos recorrer y esforzarnos un 60% más.

Por supuesto, no se trata de tomar al pie de la letra ese porcentaje, sino tan solo de tener en mente que en muchas ocasiones de nuestra vida, cuando estamos a punto de abandonarlo todo, no se trata realmente de falta de energía sino tan solo de un bloqueo mental.

La regla del 40% es una herramienta muy sencilla que nos ayuda a revalorar nuestros límites y nos permite cambiar la perspectiva, nos enseña que si queremos realmente superar nuestros límites, tenemos que dar un paso más para demostrarle a nuestro cerebro que esa barrera es solo un fruto de nuestra imaginación.

¿Cómo aplicar esta regla?

El principal problema, cuando creamos una barrera psicológica, es que las frases positivas no son muy eficaces. De hecho, a veces pueden ser contraproducentes y terminan agobiándonos o frustrándonos aún más. Cuando sufrimos un bloqueo emocional, es difícil salir de esta con la racionalidad. Por eso, teniendo en mente que aún no hemos alcanzado todo nuestro potencial, solo tenemos que asegurarnos de ir paso a paso.

Si damos un paso a la vez, no nos asustaremos sino que nos daremos tiempo para recuperar el autocontrol. De hecho, el secreto radica en que no debemos centrarnos en la meta final, no debemos recordar cuántos kilómetros de la maratón nos faltan por recorrer sino que tan solo debemos pensar en los próximos pasos. De esta forma, poco a poco, iremos superando la barrera que nosotros mismos hemos creado.
Fuente: Rincón de la Psicología

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