5 Pasos Para Cumplir Tus Sueños

5 Pasos Para Cumplir Tus Sueños

Creer en sí mismo y su potencial para alcanzar sus metas le ayudará a tener una mejor visión de sí mismo y que se convertirá.

Es músico, empresario, autor, orador, y el atleta. Él es un cantante de la banda mexicana, Los Claxons, una banda con más de 12 años en el negocio como resultado exitosas giras en todo México, Estados Unidos y Canadá. Han sido nominados dos veces para los Grammy Latinos, en 2010 y 2012. Es autor del libro “Este libro no Terminado this.” Nuestro orador es un triatleta apasionada, completó su primer Ironman en octubre pasado. Él es también un líder del movimiento Notas de Acero que apoyan diferentes asociaciones como Nuevo Amanecer, Destellos de Luz y Amanec. Él se esfuerza por fomentar el optimismo, el autodescubrimiento y la promoción en su comunidad
Fuente: Nacho Llantada | TEDxYouth@ASFM

Los nuevos y desconocidos talentos para liderar

Los nuevos y desconocidos talentos para liderar

En una charla amena y divertida, Yoriento va desgranado los 4 nuevos talentos que no sospechamos, pero que nos pueden ayudar a liderar y motivar a nuestros equipos.

Alfonso Alcàntara @yoriento
Alfonso Alcàntara va obtenir el Premi extraordinari en Psicologia per la Universitat de Granada i entusiasta de la ciència aplicada al món professional.

Amb més de 119000 seguidors, és un del coachs més influents a Espanya. Ha publicat #SuperProfesional (Alienta Editorial)

Presta serveis de coaching a professionals i directius; imparteix conferències a empreses per a la gestió del canvi positiu en productivitat, lideratge, motivació, treball en equip, marca personal i empresa 2.0 i desenvolupa accions de formació dirigides a professionals, persones, professors, orientadors i coachs.

A Yoriento.com, portal ja clàssic sobre recursos humans, ha publicat més de 800 articles per al canvi positiu en la vida professional i en l’empresa. Els seus més de 9000 subscriptors reben un correu setmanal amb les seves publicacions exclusives i totes les novetats.

Autor: ALFONSO ALCANTARA

¿Hablas solo? Existen 3 buenas razones para seguir haciéndolo

¿Hablas solo? Existen 3 buenas razones para seguir haciéndolo

Es probable que alguna vez te hayas sorprendido hablando solo. Quizá te estabas haciendo una pregunta, buscando una solución para un problema que te preocupaba o simplemente estabas “anotando” una nota mental para no olvidar una tarea pendiente. Y si te has sorprendido hablando solo en más de una ocasión, quizá hasta te has preguntado si te estás volviendo loco.

Desgraciadamente, en el imaginario popular aún subsiste la idea de que hablar solo es un signo de locura inminente, pero lo cierto es que no es así. Albert Einstein, por ejemplo, solía hablar solo. Se dice que repetía sus frases en voz baja.

De hecho, esa conversación con nosotros mismos no solo nos ayuda a combatir la soledad sino que también nos hace más inteligentes ya que nos permite clarificar nuestros pensamientos, nos ayuda a darle un sentido a nuestras ideas y nos permite reafirmar nuestras decisiones. Solo hay una pequeña advertencia: ese monólogo debe ser respetuoso contigo mismo.

1. Hablar solo hace que el cerebro trabaje de forma más eficiente

Psicólogos de la Universidad de Wisconsin-Madison les mostraron a un grupo de voluntarios 20 imágenes de diferentes objetos y luego les pidieron que buscaran uno de ellos. La mitad de las personas debía hacer esta tarea en silencio, la otra mitad debía repetir el nombre del objeto que estaban buscando.

Curiosamente, quienes hablaron en voz alta durante la prueba encontraron los objetos más rápido, apenas en 0,1 segundos, mientras que los demás tardaron de 1,2 a 2 segundos, una diferencia significativa.

Estos investigadores están convencidos de que el lenguaje no es simplemente un medio de comunicación, cuando lo dirigimos hacia nosotros mismos no solo nos ayuda a pensar con mayor claridad sino que también amplifica nuestra percepción y potencia la memoria.

2. Hablar solo te ayuda a enfrentar los desafíos

Hablar en voz alta no solo nos ayuda a organizar las ideas sino que también nos permite motivarnos. Psicólogos de la Universidad de Illinois les pidieron a un grupo de personas que intentaran motivarse mientras resolvían unos anagramas, algunas debían motivarse en su mente y otras en voz alta.

Estos investigadores comprobaron que hablar en voz alta era más motivador, también descubrieron que era aún mejor si se usaba en el discurso la segunda persona. Los participantes que se motivaron en voz alta usando el “tú” en vez del “yo” resolvieron más anagramas y reportaron sentirse más satisfechos con su desempeño. En práctica, estas personas no se decían “voy a hacerlo bien” sino “vas a hacerlo bien”.

Según estos psicólogos, usar la segunda persona activa los recuerdos vinculados con el apoyo que hemos recibido en otras situaciones en las que nos sentíamos desmotivados. De esta forma logramos sentirnos mejor y adquirimos una mayor seguridad y confianza.

3. Hablar contigo mismo en segunda persona alivia el estrés

Por supuesto, hablar por hablar no siempre es beneficioso, es importante hacerlo de la manera “correcta”. En este sentido, psicólogos de la Universidad de Michigan descubrieron que hablarnos en segunda persona también nos ayuda a aliviar el estrés.

Estos investigadores generaron una dosis de estrés y ansiedad en los participantes diciéndoles que tenían que preparar un discurso, que darían frente a unos especialistas que valorarían cuán calificados estaban para el trabajo de sus sueños. Les dieron cinco minutos para que se prepararan y les explicaron que no podrían usar sus notas.

Sin embargo, la mitad de los participantes debía hablar consigo en primera persona mientras se preparaba para el discurso, preguntándose cosas como “¿por qué estoy tan nervioso?”. La otra mitad podía hablar consigo pero usando la segunda persona, haciéndose preguntas como “¿por qué estás tan nervioso?”.

Luego cada participante debía indicar cuán nervioso se sentía después del discurso y cómo creía que lo había hecho. Los resultados no dejaron lugar a dudas: las personas que se habían hablado en segunda persona reportaron sentirse menos nerviosas y con menos vergüenza, además de sufrir menos pensamientos rumiativos. Por si fuera poco, los especialistas confirmaron que sus discursos eran mejores y más persuasivos.

El secreto radica en que cuando pensamos en nosotros como si fuéramos otra persona, asumimos una distancia psicológica del problema, lo cual nos ayuda a controlar nuestras emociones, abrir la mente y valorar otras perspectivas desde una postura más objetiva.

Por tanto, ahora ya lo sabes, hablar contigo mismo puede ser beneficioso 🙂

Fuentes:
Kross, E. et. Al. (2014) Self-talk as a regulatory mechanism: How you do it matters. Journal of Personality and Social Psychology; 106(2): 304-324.
Dolcos & Albarracín (2014) The inner speech of behavioral regulation: Intentions and task performance strengthen when you talk to yourself as a You. European Journal of Social Psychology; 44(6): 636-642.
Lupyan, G. & Swingley, D. (2011) Self-directed speech affects visual search performance. The Quarterly Journal of Experimental Psychology; 65(6): 1068-1085.
Fuente: Rincón de la Psicología

¿Por qué los hombres se sienten intimidados por las mujeres inteligentes?

¿Por qué los hombres se sienten intimidados por las mujeres inteligentes?

Si le preguntamos a cualquier hombre heterosexual si se siente atraído por una mujer inteligente, existen grandes probabilidades de que diga que sí. Si le preguntamos si podría mantener una relación de pareja con alguien más inteligente que él, probablemente también responderá afirmativamente.

De hecho, investigadores de la Universidad de Buffalo confirmaron que los hombres prefieren las mujeres más inteligentes. Estos psicólogos idearon dos perfiles femeninos para ver cuál preferían los hombres. Les dijeron a 105 voluntarios que una hipotética compañera de clase había superado un examen de matemáticas o de idiomas con excelentes calificaciones y que otra había obtenido una puntuación mucho más baja. Al preguntarles a quién preferirían como pareja, los hombres no lo dudaron: a la mujer más inteligente. A menos que…

Inteligente, sí, pero no más que yo

Estos psicólogos fueron un paso más allá: les pidieron a los voluntarios que realizaran un examen de matemáticas y manipularon los resultados de manera que los hombres podían alcanzar una calificación mejor o peor que la mujer que estaba sentada a su lado.

Los investigadores apreciaron que cuando la puntuación del hombre era más alta que la de la mujer, era más probable que acercaran su asiento al de ella y expresaran un interés romántico. Sin embargo, cuando obtenían una puntuación menor, se sentían menos atraídos y se mostraban menos interesados en pedirles una cita o en obtener su número de teléfono. Además, alejaban inconscientemente la silla de su compañera de examen.

En realidad no se trata del primer experimento que pone en entredicho la atracción que los hombres dicen sentir por la inteligencia femenina. Un estudio anterior realizado en la Universidad de Columbia se basó en una serie de citas rápidas. En esos encuentros los solteros mostraron que valoraban la inteligencia de las mujeres con las que se encontraban, pero solo hasta cierto punto. Si la mujer se mostraba más inteligente o ambiciosa que ellos, su interés por ella disminuía considerablemente.

La inteligencia femenina daña el ego masculino

¿Por qué algunos hombres parecen tener problemas al lidiar con mujeres más inteligentes? La respuesta llega de la mano de una serie de experimentos realizados en la Universidad de Florida. Estos psicólogos trabajaron con 896 hombres y mujeres. A los hombres les pidieron que recordaran algún momento en el que su pareja hubiera tenido más éxito desde el punto de vista intelectual o académico. Luego evaluaron su autoestima y apreciaron que se había producido un descenso significativo.

En otro experimento, los psicólogos sometían a las parejas a pruebas de inteligencia. Después les dijeron a los hombres que su pareja se encontraba en el 12% de las mejores puntuaciones. Lo curioso fue que incluso sin decirles aún cuál había sido su puntuación, estos hombres experimentaron una disminución en su autoestima. Sin embargo, a las mujeres no les afectaron los resultados de su pareja. ¿Por qué?

Estos psicólogos creen que no se trata de una respuesta meditada y consciente sino más bien de una reacción visceral. Sin darse cuenta, los hombres no se enfocan en disfrutar del éxito de su pareja sino que analizan la cuestión desde otra perspectiva, pensando que son ellos quienes han fracasado.

Probablemente esta forma de pensar proviene del hecho de que muchos hombres aún sienten la necesidad de defender su estatus quo, de mostrar una imagen competente. Una necesidad que proviene del rol cultural que se les ha asignado tradicionalmente a su género, en el que se concibe al hombre como proveedor del hogar y protector de la mujer. Por eso, una mujer más inteligente podría suponer una amenaza para su ego.

El problema es que esta forma de afrontar el éxito femenino puede pasarle factura a la relación de pareja. De hecho, en ese estudio se apreció como los hombres asumían una distancia emocional de su pareja y eran menos optimistas sobre el futuro de su relación cuando pensaban que su pareja era más inteligente. De la misma forma, los psicólogos apreciaron que para restablecer la autoestima masculina bastaba preguntarles sobre los fracasos de su pareja, lo cual, curiosamente, también hacía que los hombres confiaran más en mantener la relación a lo largo de los años.

No todo está perdido: La clave radica en centrarse en la relación afectiva

A pesar de estos estudios, lo cierto es que los hombres pueden sentirse bien consigo mismos aunque su pareja les supere desde el punto de vista cognitivo. La clave radica en que sean capaces de centrarse en el aspecto emocional de la relación. Así lo confirmó una investigación realizada en la Universidad de Toronto en la que los psicólogos simplemente cambiaron la forma de presentar los resultados.

En esta ocasión, les dijeron a los hombres que sus parejas habían alcanzado mejores puntuaciones en las pruebas de inteligencia, pero antes de evaluar el impacto de esta noticia, les pidieron que les hablaran sobre su relación y el amor que se profesaban. Así se apreció que cuando se activan los sentimientos de conexión, la inteligencia femenina deja de ser intimidante ya que el hombre piensa en su pareja como en un “equipo”.

Por supuesto, esto no significa que todos los hombres se sienten intimidados por la inteligencia femenina. Cuando una persona es lo suficientemente segura de sí y cree que no necesita demostrarle nada a los demás, no se sentirá intimidado por las cualidades de los demás, sin importar su género, al contrario, sabrá sacarle provecho a la situación.

Fuentes:
Park, L. E. et. Al. (2015) Distance Makes the Heart Grow Fonder Effects of Psychological Distance and Relative Intelligence on Men’s Attraction to Women. Personality and Social Psychology Bulletin; 41(11): 1459-1473.
Ratliff, K. A. & Oishi, S. (2013) Gender Differences in Implicit Self-Esteem Following a Romantic Partner’s Success or Failure. Journal of Personality and Social Psychology; 105(4): 688 –702.
Fisman, R. J. et. Al. (2006) Gender Differences in Mate Selection: Evidence from a Speed Dating Experiment. Quarterly Journal of Economics; 121(2):673-697.
Lockwood, P. et. Al. (2004) Feeling better about doing worse: Social comparisons within romantic relationships. Journal of Personality and Social Psychology; 87(1): 80-95.
Fuente: Rincón de la Psicología

Lo que los demás piensen de ti refleja quiénes son ellos, no quién eres tú

Lo que los demás piensen de ti refleja quiénes son ellos, no quién eres tú

Los Sioux tenían un proverbio muy interesante: “antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus zapatos”. Se referían al hecho de que juzgar es muy fácil, entender es un poco más difícil y ser empáticos es muchísimo más complicado. Y solo se logra si hemos vivido experiencias similares.

Sin embargo, a menudo pretendemos que los demás nos entiendan, que comprendan nuestras decisiones y las compartan o que, al menos, nos apoyen. Cuando no lo hacen, nos sentimos mal, nos sentimos incomprendidos y hasta rechazados.

Por supuesto, no es culpa nuestra, todos necesitamos en algunas situaciones que alguien valide nuestras emociones y decisiones, es perfectamente comprensible. No obstante, supeditar nuestra felicidad a la aceptación de los demás o tomar decisiones basándonos en el miedo a que los otros no nos entiendan es un gran error.

Porque lo que los demás piensen sobre ti, en realidad dice más sobre ellos que sobre tu persona, refleja quiénes son ellos, no quién eres tú.

Cuando una persona critica a alguien sin haber sido capaz de ponerse en su lugar, sin mostrar una pizca de empatía y sin intentar comprender su punto de vista, en realidad está exponiendo su forma de ser. Con sus palabras puede estar gritándole al mundo lo mala persona que piensa que eres, pero con su actitud está desvelando que es una persona insegura, con un pensamiento rígido y llena de estereotipos.

Se critica lo que no se comprende o no se quiere aceptar

Lo cierto es que detrás de una crítica destructiva casi siempre se esconde el desconocimiento o la negación. De hecho, muchas personas te criticarán porque no comprenden tus decisiones, no han caminado con tus zapatos, no conocen tu historia y no entienden qué te ha impulsado a tomar ese camino. Muchas personas te criticarán desde el desconocimiento más profundo y, sobre todo, desde una postura arrogante que les hace pensar que son dueños de la verdad absoluta.

En otros casos las personas te criticarán porque verán reflejadas en ti ciertas características o deseos propios que no desean reconocer. De hecho, el escritor francés Jules Renard afirmó: “nuestra crítica consiste en reprochar a los demás el no tener las cualidades que nosotros creemos tener”. Por ejemplo, una mujer que es maltratada por su pareja puede criticar duramente el divorcio, de esta forma reafirma su posición: se dice a sí misma que debe seguir soportando esa situación. Y lo curioso es que mientras más dura sea la crítica, más fuerte suele ser la negación que se encuentra en su base.

En práctica, en algunas ocasiones la crítica destructiva no es más que un mecanismo de defensa conocido como proyección. En este caso, la persona proyecta en los demás esos sentimientos, deseos o impulsos que son demasiado dolorosos o que no es capaz de aceptar, de manera que los percibe como algo ajeno y punible.

¿Cómo sobrevivir a las críticas?

A nadie le gusta ser criticado, sobre todo si las críticas se convierten en auténticos ataques verbales. Desgraciadamente, no siempre podemos evitar estas situaciones, por lo que debemos aprender a lidiar con ellas sin que nos afecten demasiado.

¿Cómo lograrlo? He aquí algunas estrategias poco comunes pero muy eficaces:

1. Ponte en el lugar de quien te critica.
La empatía es un poderoso antídoto contra la rabia y el enojo. No podemos enojarnos con alguien cuando comprendemos cómo se siente. Por eso, la próxima vez que alguien te critique, intenta ponerte en su lugar, aunque esa persona no sea capaz de ponerse en el tuyo. Así verás que probablemente se trata de alguien corto de miras, que no ha tenido tus mismas experiencias de vida o que acumula mucha amargura y resentimiento. Te darás cuenta de que no vale la pena molestarse por sus palabras.

2. Asume que es solo una opinión.
Lo que los demás piensen sobre ti es su realidad, no la tuya. Esas personas te están juzgando según sus experiencias, valores y criterios, no según los tuyos. Si hubiesen caminado con tus zapatos y recorrido tu camino, es probable que pensaran de una manera muy diferente. Por tanto, asume que esas críticas en realidad son solo opiniones, ni más ni menos, y están bastante sesgadas. Puedes valorarlas y ver si les puedes sacar provecho, o puedes desestimarlas y no dejar que te arruinen el día.

3. Devuelve el golpe con gracia.
Cuando se trata de críticas destructivas, lo más conveniente suele ser hacer oídos sordos ya que normalmente esa persona no está abierta al diálogo, si lo estuviera, en vez de juzgar y atacar, mostraría una actitud más respetuosa y comprensiva. No obstante, hay casos en los que es necesario ponerle freno a la situación. Después de todo, cuando tenemos que enfrentar males extremos, hay que recurrir a soluciones extremas. En esos casos, responde sin alterarte y con frases escuetas que no den pie a réplicas. Por ejemplo, puedes decir: “No acepto que me des tu opinión sobre algo que no conoces” o “Creo que no me entiendes, y tampoco quieres hacerlo, así que no acepto que me critiques”.

No critiques sin antes pensar

“En general, los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven”, dijo Nicolás Maquiavelo hace ya varios siglos. Podemos hacer nuestra esta frase que mantiene plenamente su vigencia y asegurarnos de que nuestras críticas contengan la semilla del cambio, que sean constructivas. Criticar por criticar solo significa que tenemos la lengua desconectada del cerebro 🙂

Fuente: Rincón de la Psicología

No hay malas decisiones sino malas interpretaciones

No hay malas decisiones sino malas interpretaciones

“Una viuda muy trabajadora tenía a su cargo unas jóvenes criadas a las que levantaba todos los días a la hora del canto del gallo para que comenzaran a trabajar.

Las jóvenes, cansadas de la rutina y de aquel ritmo de trabajo, decidieron matar al gallo para que la viuda no las levantara tan temprano, pues pensaban que madrugar era la causa de sus males.

Sin embargo, después de su vil acción, se dieron cuenta de que solo habían agravado su mal pues a partir de aquel momento la viuda comenzó a levantarlas al oir al panadero empezar su jornada, incluso más temprano que el canto del gallo”.

Esta sencilla fábula nos brinda una valiosa enseñanza: la causa de los problemas no siempre es la primera que cruza por nuestra mente, es mejor pensar concienzudamente y no actuar precipitadamente ya que podríamos agravar la dificultad en vez de solucionarla.

Los sesgos cognitivos que nos impiden encontrar la verdadera causa de los problemas

Si pudiéramos encontrar fácilmente la verdadera causa de nuestros problemas, nos resultaría mucho más fácil resolverlos y no nos estresaríamos tanto. De hecho, cuando nos planteamos las preguntas correctas, ya estamos a mitad del camino para encontrar la solución. El problema es que no funcionamos con la misma lógica que un ordenador y a menudo somos víctima de sesgos cognitivos que limitan nuestra visión.

  • Percepción selectiva. No vemos el mundo como es, sino como somos. Esto significa que nuestras ilusiones, esperanzas y expectativas influyen en el significado que le atribuimos a las situaciones. Como resultado, obviamos una parte de la realidad y nos concentramos en aquella que nos resulta más cómoda. El problema es que de esta manera no logramos formarnos un cuadro completo de la situación y no podemos tener una visión objetiva que nos acerque a la solución.
  • Sesgo de confirmación. Se trata de una tendencia a favorecer la información que confirme nuestras propias hipótesis e ideas, sin importar si esa información es verdadera. Al fijarnos solo en lo que confirma nuestras creencias, no se genera una disonancia cognitiva, por lo que no nos vemos obligados a replantearnos nuestra postura. Por eso, a veces solo vemos lo que queremos ver.
  • Negación de la probabilidad. Nos resulta más difícil tomar decisiones cuando no tenemos certezas. Por eso, tenemos la tendencia a rechazar por completo cualquier probabilidad cuando esta genera aún más incertidumbre, aunque pueda tratarse de una buena opción. En práctica, preferimos tomar decisiones cuyas consecuencias podamos prever, antes que elegir un camino incierto o desconocido.
  • Sesgo de la responsabilidad externa. Se trata de la tendencia a evadir nuestra responsabilidad y buscar culpables fuera de nosotros, así aliviamos el estrés que pueden generar algunas decisiones. Este sesgo también se refiere a nuestra tendencia a dejar que los demás decidan por nosotros, para no tener que asumir las consecuencias de nuestros actos. De esta forma, no escudriñamos en lo que realmente deseamos o en cuál sería la mejor solución, sino que nos dejamos llevar por las decisiones y criterios de los demás.

¿Cómo descubrir la causa de los problemas?

La mente humana es muy compleja, a menudo nuestras emociones, creencias y expectativas nos juegan malas pasadas y nos impiden ver la verdadera causa del problema, que en muchas ocasiones se encuentra dentro de nosotros mismos. De hecho, algunos problemas dejarían de ser tan agobiantes si tan solo fuésemos capaces de cambiar nuestra perspectiva de la situación o pudiésemos ver con claridad su causa.

  1. Tómate el tiempo que necesites. Se dice que el tiempo pone todo en su lugar, de hecho, es un poderoso aliado que nos ayuda a ver las cosas con perspectiva. Por eso, ante un problema, es mejor no precipitarse y dejar que las emociones se asienten. Así podremos vislumbrar con mayor claridad cuál es la causa y qué camino es el más adecuado. Además, durante ese tiempo el inconsciente seguirá trabajando y puede llegar a desvelarnos cosas muy interesantes sobre nosotros mismos, aunque sea a través de los sueños. De hecho, esa es la razón por la cual cuando tenemos un problema, también sufrimos más pesadillas, muchas de las cuales son mensajes en clave del inconsciente.
  • Concientiza tus emociones. No es necesario deshacerse de las emociones e ilusiones a la hora de analizar un problema o tomar decisiones. De hecho, estas pueden ser muy útiles e inclinan positivamente la balanza hacia aquello que nos hace sentir mejor. Sin embargo, es importante que seamos consciente de su influencia, que comprendamos hasta qué punto inciden en nuestro juicio.
  • Descubre a qué le temes. Detrás de cada problema que nos agobia casi siempre se agazapa un temor. Cuando algo nos quita el sueño es porque genera miedo, y el miedo no es un buen consejero a la hora de buscar causas o tomar decisiones. De hecho, cuando el miedo es muy grande incluso podemos resistirnos a reconocerlo, por lo que la causa del problema permanecerá en la sombra, oculta a nuestra conciencia. Es un mecanismo de defensa con el cual nos protegemos pero que, a la larga, provoca más daño que bien. Por eso, para buscar las causas de un problema, a menudo debemos emprender un viaje de descubrimiento personal. Curiosamente, en el mismo momento en que somos conscientes de ese temor, comenzamos a liberarnos de su influjo.
  • Simplifica. Albert Einstein afirmó: “cualquier tonto puede complicar las cosas; hace falta un genio para simplificarlas”. Cuando tenemos un problema, nuestra tendencia es complicarlo aún más, tenemos un don excepcional para el dramatismo y el catastrofismo. Sin embargo, para encontrar la solución y la causa del problema debemos simplificar lo máximo posible. De hecho, deberíamos convertirnos en una especie de jardinero, que va separando poco a poco todas las ramas que impiden ver el tronco. En ese proceso, es importante ser conscientes de que la mayoría de los problemas no tienen una única causa, siempre inciden varios factores. Sin embargo, la clave para solucionarlo consiste en centrarse en la causa principal.
  • Ábrete a las posibilidades. Los problemas suelen ofuscarnos, haciéndonos creer que solo existe una vía posible. Sin embargo, si nos abrimos a las oportunidades descubriremos que existen diferentes caminos, algunos incluso pueden ayudarnos a salir de la zona de confort y crecer como persona. Por tanto, ante un problema, es importante valorar todas las causas y soluciones posibles, aunque al inicio puedan parecernos descabelladas. Una buena estrategia consiste en ponernos durante algunos minutos en el lugar de otras personas y preguntarnos qué pensarían y cómo actuarían, así nos resultará más fácil abrir nuestra mente.

Fuente: Rincón de la Psicología

Sólo cambié mi actitud y todo cambió

Sólo cambié mi actitud y todo cambió

Bautista llevó y lleva a cabo muchas acciones solidarias con el fin de promover la paz a través de los valores del Rugby y nos comparte valiosas historias para inspirarnos a resolver conflictos con la no violencia.

En el 2009 fundó Rugby sin Fronteras, con el objetivo de entrenar los valores para construir una comunidad que viva en armonía y en Paz, realizando acciones de concientización, capacitación y eventos de alto impacto.
Se destacan las misiones de Paz y los homenajes realizados en las Islas Malvinas, Franja de Gaza (donde unió a chicos israelíes y palestinos en pleno conflicto bélico), en Francia, el puente de Fray Bentos, Homenaje a los sobrevivientes de la Tragedia de los Andes en la Cordillera de los Andes, el Homenaje a Nelson Mandela en Sudáfrica, y en Londres la Fundación unió a veteranos de guerra argentinos y británicos en un Encuentro de Rugby por la Paz.
En la actualidad trabaja como coordinador del programa “Valores” en el equipo de desarrollo de la Asociación Argentina de Tenis (AAT) y con el equipo argentino de Copa Davis; trabajando además con deportistas de alto rendimiento, líderes empresariales y sociales.